dilluns, d’octubre 04, 2010

Eduard Manchón, el cinquè genet


Reprodueixo l'obituari que el mestre Bañeres va escriure ahir a la Vanguardia (3 d'octubre de 2010) sobre el recentment traspassat Manchón, davanter del Barça de les 5 Copes. Als partits que es deuen jugar al cel, Kubala ja ha retrobat el company que li feia les millors centrades per l'esquerra. Descansa en pau, campió.

"El futbolista Eduardo Manchón tuvo el privilegio de gozar de la inmortalidad en vida porque formó en una delantera de leyenda: Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón, una seña de identidad del país que acuñó Joan Manuel Serrat al retratar una época en una de sus más recordadas partituras. Época de una Catalunya y una Barcelona a media luz, cuando Can Tunis recibía las oleadas de inmigrantes que Paco Candel convirtió en los antihéroes de las Casas Baratas, escenario de su best seller Donde la ciudad cambia de nombre.

En esa encrucijada suburbial, ribereña y fronteriza con la Zona Franca, a la falda poniente de Montjuïc,en el seno de una familia de inmigrantes murcianos venidos de Lorca, nació Eduardo Manchón. Destacó de juvenil con el Casa Antúnez (Can Tunis en idioma popular) y aunque aprendió el oficio de mecánico de coches, tomó el ascensor social del fútbol en el España Industrial, el filial del Barça, equivalente a lo que luego fue el Condal y al actual Barcelona B. Allí coincidió con jugadores básicos para el equipo de las Cinc Copes y el de Helenio Herrera, que pusieron los fundamentos a lo que hoy es un estilo apreciado en el mundo y en los que Manchón pudo desplegar sus cualidades: como velocista de sinuosas fintas y goleador que en el Barça tiene acreditados 81 goles en 201 partidos oficiales. Y no sería menor la cifra de los que sirvió en bandeja a César y Kubala, como culminación de una jugada de tiralíneas: Kubala alzaba la cabeza, gritaba "¡Pequeñooo!" o "¡Manchóoon!", y éste arrancaba ganando siempre la espalda a los laterales para terminar dando un pase de gol. Su velocidad le valió el apodo de la Bicicleta,y sus compañeros bromeaban diciendo que aceleraba para eludir a los montaraces defensas que se estilaban en la época. Con Basora y Manchón, el Barça patentó el juego por los extremos, que con pocas variantes aún se considera uno de los métodos más vistosos del fútbol de ataque y que ha sido uno de los elementos que hoy se conocen como el ADN azulgrana.

La llegada del uruguayo Ramón Villaverde le relegó a la suplencia en una época en la que no estaban permitidos los cambios durante los partidos y no ser titular suponía el olvido. Por todos los conceptos, ganó 304.450 pesetas en su última temporada como jugador azulgrana y en 1957 pidió ser traspasado al Granada. Luego jugó en el Deportivo hasta regresar pronto a Barcelona y seguir activo en el Iberia, nuevo nombre del equipo de Can Tunis, y en el Hospitalet.

Pero Manchón nunca dejó el fútbol, que siguió practicando con los veteranos del Barça, de los que fue siempre un gran animador, y como alma máter, junto a su fraternal amigo Josep Maldonado, del trofeo que lleva su nombre y que cada verano se disputa en Coma-ruga. Hace dos meses aún asistió a la cita, saltándose para ello la quimioterapia: el tratamiento médico ya no podía sanarle el cuerpo, pero el fútbol lo había hecho inmortal. Eduardo Manchón murió en Barcelona. Deja viuda, Roser; dos hijos, Esther y Eduardo, y cuatro nietos."

Fotografia: Eduard Manchón Propietat: Bert

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